Crónica del III Encuentro de la Red de Comunidades Energéticas de Aragón y Guadalajara celebrado en Luco de Jiloca

Hay encuentros que terminan cuando se apaga el proyector y se recoge la última silla.

Y hay otros que continúan durante días en forma de mensajes, ideas, proyectos y conversaciones pendientes.

El III Encuentro de la Red de Comunidades Energéticas de Aragón y Guadalajara, celebrado el pasado sábado 6 de junio en Luco de Jiloca (Teruel), pertenece claramente a la segunda categoría.

Desde entonces no han dejado de llegar mensajes de agradecimiento, propuestas para futuras colaboraciones y reflexiones compartidas por las personas que participaron en una jornada que reunió a cerca de 60 asistentes y representantes de 15 comunidades energéticas muy diversas: Bueña Energía, Montefuerte Solar, Villel Energía, Chodes Energía, Comunidad Energética de Ansó, Comunidad Energética de Uncastillo, La Yunta Power, Comunidad Energética de Layana, GMA Energía, Oliver Comunidad Energética, Peñaflor Energía, Cartuja Solar, Obón, Somontano y la anfitriona Luco Energía.

Pero si algo nos llevamos de este encuentro es la certeza de que las comunidades energéticas no son solo proyectos de energía renovable. También generan conocimiento compartido, apoyo mutuo y una forma diferente de relacionarnos con nuestros territorios.

Un desayuno para empezar a reconocernos

La mañana comenzó a las 10h en la Plaza de la Casa Grande de Luco de Jiloca.

Poco a poco fueron llegando personas procedentes de distintos rincones de Aragón y Guadalajara. Mientras las acreditaciones cambiaban de manos, el desayuno preparado por Ana, responsable

del Bar Teleclub de Luco, ayudó a romper el hielo. Café, fruta, repostería casera, queso y jamón sirvieron como excusa perfecta para que comenzaran las conversaciones que acompañarían al encuentro durante todo el día.

Porque antes incluso de empezar el programa ya estaba ocurriendo algo importante: las personas comenzaban a encontrarse, reconocerse y compartir.

Compartir experiencias para encontrar soluciones

Tras la bienvenida y el desayuno, la jornada arrancó con una dinámica de presentación destinada a descubrir los elementos que comparten proyectos muy diversos entre sí. A pesar de las diferencias de tamaño, ubicación o grado de desarrollo, las personas asistentes identificaron retos comunes relacionados con la gestión o la financiación de sus iniciativas.

Una vez roto el hielo y ubicados los distintos proyectos los asistentes acudieron a la Ermita de Santa Bárbara dónde se celebraron varios espacios de intercambio centrados en cuestiones técnicas, jurídicas, económicas y sociales. Lejos del formato tradicional de conferencia, los talleres permitieron que las propias comunidades compartieran soluciones, dudas y aprendizajes adquiridos durante sus procesos de creación y consolidación, acompañados por expertos en las materias que resolvían cuestiones específicas se debatieron ideas y preocupaciones.

Tecnología impulsada y desarrollada desde una comunidad para otras comunidades

La mañana continuó con la presentación de una de las iniciativas más innovadoras desarrolladas por Luco Energía.

Víctor Cañizares, miembro del grupo motor de la comunidad, explicó el software libre de monitorización y gestión energética que está desarrollando junto a la propia cooperativa.

Más allá de conocer la herramienta en sí, pudimos aprender sobre la importancia de poder ver y trabajar a nivel individual con los datos de producción y consumo de las instalaciones compartidas que gestionan las comunidades, así como de las oportunidades que brinda la solución construida a través de software libre. 

A continuación, los asistentes visitaron el nuevo punto de recarga para vehículo eléctrico impulsado por Luco Energía, un proyecto que no solo amplía los servicios ofrecidos por la comunidad y refuerza su compromiso con la movilidad sostenible, permite atraer nuevos visitantes al municipio que aprovechan el tiempo de carga para conocer el pueblo.

Tras la visita, los vecinos y socios de Luco se afanaron en ofrecer una comida a base de brasas que disfrutamos todos, entre risas, costillas, berenjenas y picoteos varios las personas tuvieron la oportunidad de seguir compartiendo impresiones y asentando ideas.

Aprendimos a mirar más allá

La sesión de tarde invitó a ampliar la mirada.

Mientras un grupo asistía a la proyección y coloquio del documental Vidas irrenovables, de la mano de Ernesto Romeo desde la plataforma Aliente, otro participaba en el taller sobre vulnerabilidad energética impartido por Alba del Campo.

Dos actividades diferentes, pero unidas por una misma reflexión: la transición energética no puede dejarse en manos de empresas o personas que solo buscan su propio enriquecimiento, debemos impulsar un cambio de modelo más democrático, participativo y justo, que trate de alcanzar a todas las personas.

Las comunidades energéticas tienen mucho que aportar en este ámbito, y las experiencias compartidas durante la tarde demostraron que cada vez más proyectos están incorporando la dimensión social a su trabajo cotidiano, abriendo el abanico de oportunidades en cuanto a intervención social en los territorios rurales.

Una red de comunidades energéticas que se consolida paso a paso

El encuentro concluyó con la asamblea de la Red de Comunidades Energéticas de Aragón y Guadalajara.

Lejos de ser un simple cierre formal, el plenario permitió identificar necesidades comunes y acordar próximos pasos.

Las comunidades participantes decidieron reforzar los espacios de comunicación ya existentes, promover acciones conjuntas para defender sus intereses ante administraciones y consolidar una dinámica de encuentros periódicos cada seis meses, alternando reuniones online y presenciales.

Además, los futuros encuentros presenciales irán rotando entre comunidades, permitiendo conocer sobre el terreno la realidad y los avances de cada proyecto, siendo la comunidad energética Bueña Energía la postulada para organizar el encuentro del año que viene.

Mucho más que energía compartida

La jornada terminó entre carcajadas y compartiendo con vecinos y vecinas de Luco, gracias a la actuación de Paquillo No Se Asuste, que puso el broche final a un día intenso.

Sin embargo, lo más importante probablemente ocurrió entre actividad y actividad. En las conversaciones durante la comida. En los paseos de un espacio a otro

. En los cafés compartidos. En las preguntas improvisadas. En los contactos que ahora seguirán creciendo más allá del encuentro.

Porque todos las personas que participaron el sábado compartían una misma convicción: que la transición energética será más justa, más democrática y más sólida si se construye desde la participación de las personas y desde el territorio.

Y eso fue precisamente lo que celebramos el pasado sábado en Luco de Jiloca.